Imágenes extraídas del proyecto ‘The Pink and Blue Project‘, realizado por la fotógrafa coreana JeongMee Yoon

Juegos y juguetes sexistas, educando en machismo

Jugar es parte vital de la infancia. Sirve para desarrollar habilidades de todo tipo, pero el uso de juguetes sexistas puede influir en la propagación de estereotipos y roles. ¿Qué juguetes son los más adecuados?

Estás viendo la televisión y de pronto emiten un anuncio de un nuevo juguete, una maravilla que deja boquiabierto/a a tu hijo o hija. O vas por los pasillos de un centro comercial y te encuentras en la sección de juguetes, con el/la peque de la casa suplicándote que le compres algo que ha visto. O es Navidad y tu buzón se llena de catálogos de regalos infantiles. ¿Quién no ha vivido alguna de estas situaciones?

Nos encontramos en una época donde los niños y las niñas tienen a su disposición miles de juguetes entre los que elegir, y no es algo malo en absoluto. El juego es una actividad básica durante la infancia: sirve para desarrollar habilidades psicomotrices, emociones, mentales… Hay juegos con los que se aprende a pensar, a mejorar los movimientos o a compartir. Jugando, los/as peques aprenden sobre el mundo que los rodea, sobre comportamientos, adquieren conocimientos, etc.

Existe una gran diversidad de juguetes y con cada uno de ellos se aprenden cosas diferentes y se desarrollan habilidades distintas, pero en ocasiones, esas nociones que se adquieren no son las más correctas. Y es que, reconozcámoslo, muchísimos fomentan actitudes machistas y discriminatorias.

El sexismo a través del juego y el juguete

Los juguetes sexistas existen y tienen una influencia en los/as niños/as mucho mayor de lo que podríamos llegar a imaginar. Tan sólo hay que reflexionar un poco para obtener conclusiones.

La mayoría de los juguetes (en especial los dirigidos a edades menores) imitan objetos que emplean los adultos. Hay cocinitas, coches, teléfonos, helicópteros, nenucos, carritos… Mediante el juego simbólico, los niños y las niñas reproducen situaciones cotidianas de comunicación y relación que desempeñan las personas adultas. De esta manera, aprenden a seguir los esquemas por los que se rigen estas.

¿Cuál es el problema, entonces? Que, tristemente, a través de esos juegos, niños y niñas se van identificando con determinados comportamientos y valores que socioculturalmente se consideran apropiados a su sexo y va teniendo lugar un aprendizaje espontáneo de los roles de género. Los niños jugarán con sus coches y sus helicópteros y soñarán con tener uno de verdad cuando crezcan. Las niñas cuidarán de su nenuco y le darán paseos en su carrito, preparándose para ser madres en un futuro.

Esto se puede replicar fácilmente. Las niñas pueden jugar con los coches y los niños pueden jugar con las cocinitas, nadie se lo impide. ¿Pero es realmente cierto?

Juguetes sexistas y publicidad, marcando las diferencias

Está claro que puedes llevar a tu hijo o hija a una tienda de juguetes, decirle que escoja lo que quiera y que elija cosas que no se ajustan a los roles de género. Todo es posible. Sin embargo, teniendo en cuenta lo influenciables que somos los seres humanos, ¿qué crees que elegirán cuando vean los anuncios, los catálogos, las imágenes que aparecen en las propias cajas de los juguetes?

Los anuncios de juguetes siguen asociando cada actividad a un género. La sociedad y la publicidad nos marcan la imagen que deben tener los juguetes y los estereotipos con los que muchas veces nos los representan no son acordes a la realidad actual.

Los juguetes relacionados con los cuidados del hogar (cocinitas, nenucos, lavadoras, etc.) siguen anunciándose como juguetes para niñas. Las figuras de acción, los juegos deportivos, etc., siguen promocionándose como juguetes para niños. En un centro comercial encontrarás dos pasillos diferenciados, uno azul con juegos para niños, uno rosa con juegos para niñas. En los catálogos habrá página decoradas con superhéroes, otras con princesas.

Si nos ponen un anuncio televisivo, sabríamos decir al instante si va dirigido a niños o a niñas. ¿Crees que no? Hagamos la prueba. A continuación, vamos a poner algunos anuncios de juguetes, y depende de ti decidir a quién van dirigidos.

Jugando a ser iguales

¿Cuál es la solución entonces? ¿Cambiar los catálogos? ¿Obligar a los niños a jugar con muñecas y a las niñas a jugar con coches? No. El objetivo que lograr es que los niños y las niñas se vean identificados con los juguetes que escojan. Se trata, al fin y al cabo, de superar la dualidad tradicional “esto es de niños” y “esto es de niñas” y permitir que los juguetes sean empleados por ambos sexos indistintamente.

En definitiva, lo importante de los juguetes es que sean divertidos y seguros, favorezcan la participación y la imaginación y sean adecuados para la edad del niño o de la niña.

Para conseguir esto, sin embargo, debemos seguir unas pautas para asegurarnos de que hacemos llegar a nuestros hijos y nuestras hijas los juguetes apropiados. Esas pautas son:

  1. Tener en cuenta la edad y el nivel de madurez de la niña y/o el niño, pero también sus preferencias y necesidades. Si al peque le encanta dibujar, cómprale juegos que fomenten esa afición.
  2. Más no es mejor. No debemos saturar a los/as menores con juguetes, debemos regalar los suficientes y necesarios. Lo importante es que sean variados y que desarrollen funciones diferentes (estimular la imaginación y la creatividad, la motricidad, cualquier aspecto de la personalidad, etc.).
  3. No debemos comprar los juguetes que niños y niñas solicitan sin haber comprobado previamente su idoneidad. Es probable que pidan juegos y juguetes que ven en televisión, en catálogos, que tienen otros y otras menores… Ya hemos hablado de cómo funciona la publicidad, así que debemos asegurarnos de que no promueven actitudes sexistas, racistas, etc.
  4. Dialogar con los niños y las niñas para ayudarles a tener una visión crítica de lo que ven. Es muy importante colaborar en la formación de criterios propios y compartirlos con ellos.
  5. Los juguetes tecnológicos pueden favorecer la adquisición de conocimientos y habilidades siempre y cuando este sea adecuado para sus edades. El teléfono móvil puede resultar muy atractivo, pero no es lo más adecuado.
  6. El juguete más caro y sofisticado no es siempre el mejor. Es imprescindible que el juguete conecte con los intereses del niño o de la niña y que promueva su imaginación y creatividad.