¿De dónde viene el patriarcado? ¿Ha terminado?

Hacemos un breve recorrido sobre los orígenes de la cultura patriarcal. ¿Desde cuando se cree que los hombres tienen un papel dominante y las mujeres uno sumiso?

 “¿Existe un problema? ¿Hay mujeres? …Ya no se sabe a ciencia cierta si hay mujeres, si existirán siempre, si hay que desearlo o no, qué lugar ocupan en el mundo, que lugar deberían ocupar…”

Beauvoir. Segundo sexo 1949

La inexistencia de una historia femenina amplia no es más que el resultado de una autarquía patriarcal que asume los roles dominantes y relega a la mujer a papeles secundarios.

Gerda Lerner aúna varías teorías en su libro La creación del patriarcado, comienza hablando de la prehistoria, de cómo la historia iba siendo creada por hombres y mujeres, las tareas eran más o menos comunales, las relaciones libres y se desconocía el proceso de la maternidad. Así mismo, la socióloga Elise Boulding, desmonta el mito, tan expandido del “hombre cazador” ya que lo considera como parte de una creación sociocultural para el mantenimiento de una hegemonía masculina.

“El paso de la adoración de la Diosa Madre, la Luna, al empoderamiento del  Dios padre, el Sol,” es considerado por ella y por muchas antropólogas como el paso decisivo para la creación del patriarcado.

La razón común apunta a la aparición de la propiedad privada que se da en el Neolítico, como detonante del patriarcado. Luego, pensadores filosóficos empiezan a dibujar los bordes del mundo tomando de referencia lo que ellos eran, HOMBRES.

Así mismo, la religión se encargó de subordinar la mujer al hombre, ella es su costilla y la culpable del pecado original. Y desde esa desigualdad, la mujer ha de asumir teorías como la de Darwin, que las arrincona a un papel procreador, Freud que las considera incapaces de lidiar con su envidia hacia la masculinidad y Engels que definió el matrimonio como la sujeción de un sexo al otro.

El antropólogo estructuralista Claude Levi Strauss asume que la primera forma de comercio fue el intercambio de mujeres, mediante la cual los hombres asumieron el papel de actores principales imponiendo una serie de estructuras y relaciones que se han ido perpetuando a lo largo del tiempo. Porque, ¿quién renunciaría a una posición de privilegio?

Otra teoría no menos interesante, propuesta por Sherry Ortner, defiende la vinculación que la mujer tiene con la naturaleza, la concepción, sus ciclos…Mientras que  el patriarcado está estrechamente ligado con la dominación y la creación de las primeras ciudades.

” La mujer está más cerca de la naturaleza que de la cultura y cualquier cultura desprecia a la naturaleza al querer dominarla.”

Sherry Ortner

Un sinfín de pensadores, filósofos, sociólogos, psicoanalistas, arqueólogos han tratado de dar respuesta a la pregunta de cuándo la mujer se subordinó al hombre, pero todo se remonta a tiempos inmemoriales, a concepciones arcaicas que, por interés establecieron a la mujer como objeto pasivo y al hombre como sujeto activo coartando cualquier intento por cambiar dichos papeles. Uno de los muchos ejemplos es el episodio sucedido durante la caza de brujas de Europa. En los siglos XV y XVIII, Europa se vio inmersa en varias guerras, de tal manera que, al estar fuera los hombres, las mujeres asumieron sus roles. Al volver de la guerra, los varones encontraron una sociedad sustentada por ellas y  comenzaron la quema de brujas.

Como respuesta final a la primera pregunta ¿De dónde surge el patriarcado? Casi todos los estudios nombran el Neolítico como origen del orden masculino, y a partir de ahí, se ha ido alimentando y evolucionando  con las sociedades sucesoras.

En cuanto a si ha terminado o no pues obviamente, no.

El arrastre y aceptación de una Historia de hombres escrita por y para hombres y  la diferenciación sexual convertida en una desigualdad hace de la igualdad una lucha latente. Aunque de vez en cuando, para tranquilizar (que no consolidar) el discurso igualitario, se lanza. la falsa tranquilidad de recibir un panfleto con instrucciones para no ser agredida, la minúscula condena de un hombre que ha asesinado a su pareja o una app para evitar zonas de acoso callejero. Es decir, la victimización total de la mujer, la victimización total del perjudicad@.

Un nuevo patriarcado velado pero contundente. Un androcentrismo que deja espacio al igualitarismo para que respire pero no el suficiente como para que crezca, “la cultura del simulacro”