Publicidad machista, pasado y presente. ¿Ha cambiado algo?

¿Ha cambiado la publicidad desde el siglo pasado, o sigue haciendo hincapié en los mismos estereotipos y las mismas actitudes machistas? Descúbrelo en nuestro análisis del pasado y el presente de la publicidad machista.

¿Qué es la publicidad? Podríamos definirla como un reclamo, una incitación para que compremos un producto o adquiramos algún servicio. Desde juguetes a viajes por Europa, pasando por alimentos, ropa, tecnología… Pero eso no es todo lo que la publicidad aspira a ser.

Lo cierto es que la publicidad también es una forma de forjar una identidad. Las marcas quieren ser asociadas a distintos valores o características, ya sea lujo, salud, familiaridad, e intentan lograrlo mediante sus campañas. Se trata de un trabajo complicado, en el que muchas veces el resultado obtenido no es el que se pensaba en un inicio. ¿Cuántas marcas se han visto asociadas a rasgos negativos a raíz de una estrategia publicitaria errónea?

La publicidad busca, por otro lado, reflejar la sociedad para que los/as potenciales consumidores/as se sientan identificados. ¿Pero qué supone esto? Que inevitablemente, y debido a que nos encontramos en una sociedad sexista, sea común ver campañas publicitarias machistas, ofensivas e incluso degradantes. Una situación que, oficialmente, se intenta cambiar para que nuestra sociedad evolucione y se vuelva más justa e igualitaria. ¿Pero es esto cierto?

La publicidad en el pasado: machismo y sumisión

Si buscas un poco por Internet, te resultará sencillo encontrar ejemplos de publicidad que se lanzaron durante el siglo XX. Todos esos ejemplos reflejan el gran machismo imperante en la sociedad, especialmente a principios y mediados de la centuria. Hablamos, por ejemplo, de mujeres recluidas (literalmente) en la cocina, de padres e hijos relajados o jugando mientras madres e hijas limpian los platos, de esposas complaciendo en todo lo posible a sus maridos para que no se pongan violentos, o de mujeres reconociendo que son ineptas para cualquier tipo de tarea ajena a las domésticas.

Estamos hablando de publicidad tan extrema en su sexismo que es ridícula. Nos encontramos con mujeres que se asombran de poder abrir un bote de kétchup ellas solas, de hombres que anuncian que los únicos cristales que limpian son los de sus relojes, o de maridos que por ponerse un delantal gritan, sorprendidos: “¡Mirad, soy una madre!”.

Pero, por suerte, con el paso de los años esa mentalidad ha cambiado y ahora la publicidad es muy distinta… ¿Verdad?

Semejanzas con el presente. ¿Sigue existiendo la publicidad machista?

Por mucho que nos cueste creerlo, en la actualidad seguimos encontrándonos con campañas publicitarias tan sexista y degradantes como a principios del siglo pasado. Y como es muy complicado defender una afirmación así sólo con palabras, hemos realizado una selección de campañas antiguas y modernas que inciden en los mismos estereotipos o actitudes sexistas.

Antes de empezar, sí, es cierto que hay muchísimas campañas igualitarias y correctas a las que no se les puede echar nada en cara. A pesar de eso, es necesario que señalemos las demás para intentar concienciar sobre ellas.